Historia
Sin Atenas entre nuestros ancestros, no sólo es inimaginable el lenguaje que hablaríamos, sino que tampoco está muy claro qué calidad de ideas nos quedarían para intentar expresar con él: tal es nuestra deuda con el pueblo bajo la advocación de la diosa Atenea. Por ello, Mentores, como muchas otras instituciones dedicadas a la educación y la cultura (algunas, llamadas “ateneos”), quiso ponerse, como estas monedas, bajo la tutela de su impronta.
Míticamente, Atenea nació armada, por lo que su atributo, la égida, puede evocarse en el plumaje del búho de las nieves (casi una cota de malla); asimismo, es majestuoso el despliegue de las alas del búho real (izquierda), pero, la síntesis visual resultante parece un emblema bélico. Aunque, en efecto, Atenea también representa la guerra en lo que tiene de inteligente (la estrategia; lo brutal corresponde a Ares), no es ésa la faceta que conviene a este proyecto.instituciones dedicadas a la educación y la cultura (algunas, llamadas “ateneos”), quiso ponerse, como estas monedas, bajo la tutela de su impronta.
El principal epíteto que Homero da Atenea es “la de los ojos de lechuza” o glaucopis (γλαυκῶπις), en griego. Podría haberse traducido como “la de los ojos glaucos”, pues glaúx es también raíz de mochuelo: el nombre científico del mochuelo común es, precisamente, Athene noctua. Por ello, este proyecto puede permitirse prescindir del vuelo o plumaje majestuosos del ave y quedarse con su mirada reconcentrada, la célebre contemplación de la Lemnia.
Debido a su simetría, los ojos pueden ser abstraídos como tres círculos concéntricos, el exterior de los cuales hace un excurso; en términos generales, la prominencia y ornato de esta curvatura diferencia al búho, de la lechuza y el mochuelo (el primero tiene orejas erguidas y penachos; el último, apenas un sutil chin). Simbólica y materialmente, los colores, [tierrita] canela y Tradición, evocan la herencia de Eduardo Guarniz Dardanet.
Maestros & Mentores es una asociación sin fines de lucro, dedicada a la promoción de la educación. La identidad visual parte de estos valores, pero los refleja sin énfasis. Es absurdo hablar de la felicidad obligatoria y por ello –decía Borges– no puede haber tampoco lecturas obligatorias. Así, la idea de la educación es exponerse a ideas y su esencial sutileza revela también el absurdo de intentar imponer ideas: las ideas se imponen solas (o no lo hacen).
